Seattle vio nacer a finales de los 80 a toda una generación
de bandas que fueron etiquetadas como "grunge"
(literalmente, "harapos"). Nirvana, siempre
identificados como cabeza visible de dicha generacion,
hicieron de "Nevermind"("no importa")
una forma de vida.
Los
inicios de Nirvana se remontan a 1988 cuando graban la
que se considera su primera canción, "Spank
Thru" para el recopilatorio de su discográfica,
Sub Pop, y algunas maquetas. No es hasta 1989 cuando Nirvana
graban su primer LP, "Bleach". A pesar de estar
registradas en un simple 8 pistas, todas las canciones
transmiten a la perfección un sentimiento claro
y rotundo: la angustia ante la vida misma, ante lo cotidiano
y ante una sociedad cada vez más conformista.
Para
entonces Seattle ya era el escenario de lo que sería
una revolución en el mundo de la música
alternativa. Las grandes multinacionales discográficas
permitieron ver en las estanterías de las tiendas
de todo el mundo a grupos "primos" de Nirvana,
como Soundgarden, y los mismos Nirvana se metían
de nuevo en el estudio en 1990 para grabar su "Nevermind".
Con este disco Nirvana se convirtió en una banda
"mainstream" gracias a un sonido mucho más
pulido que hacía más comercializable la
angustia que Seattle exportaba. A las millones de copias
de "Nevermind" que durante esos años
se vendieron hay que sumar las que hoy día se siguen
compartiendo.
En
1992 llega un recopilatorio de caras B y rarezas. "Incesticide"
vuelve a mostrarnos la cara más áspera de
Nirvana, contrastando con los arreglos de "Nevermind".
Mientras tanto, la fama no deseada empieza a hacer daño
en el líder del grupo, Kurt Cobain, que sufre algunos
"accidentes" relacionados con el abuso de las
drogas, y una presión agobiante por parte de la
prensa sensacionalista a raíz de su relación
con Courtney Love, cantante de Hole.
"In
Utero" (1993) es el último disco de estudio
de Nirvana, y aunque no alcanzó ni de lejos las
ventas de "Nevermind", es para muchos la auténtica
declaración de intenciones del grupo. Es una descarnada
serie de canciones, cuyo título debía ser,
según deseos de Kurt, "I hate myself &
I want to die" (Me odio y quiero morir). Canciones
auténticamente furiosas como "Tourette's",
"Milk It" o "All apologies", eran
la crónica de una muerte anunciada para un Kurt
Cobain destruido por la heroína y la culpabilidad.
Tras
la muerte del líder del grupo aparecieron proyectos
emprendidos por los ex-miembros de Nirvana. Dave Grohl
(batería) formó los exitosos Foo-Fighters
y Krist Novoselic (bajista) no tuvo tanta suerte con su
extraño proyecto Sweet75.